La impresión directa sobre tela (DTG, Direct to Garment) ha democratizado la personalización de prendas en tiradas cortas. Sin embargo, existe un paso previo absolutamente crítico que muchos operadores subestiman o ejecutan incorrectamente: el pre-tratamiento. Sin un pretratante bien aplicado, la tinta blanca de base no se adhiere al algodón y el resultado es una impresión que se lava en el primer ciclo.
¿Qué es el pre-tratamiento y por qué es necesario?
El pretratante (PTM, Pre-Treatment Medium) es una solución acuosa que contiene sales catiónicas —habitualmente sulfato de calcio, sulfato de aluminio o cloruro de calcio— que se aplica sobre el tejido antes de la impresión. Cuando el pigmento aniónico de la tinta DTG entra en contacto con las sales catiónicas del pretratante, se produce una reacción iónica que inmoviliza inmediatamente el pigmento en la superficie del tejido, evitando su penetración excesiva y garantizando la solidez al lavado.
En tejidos de poliéster puro no es estrictamente necesario el pretratante porque la tinta de sublimación actúa de forma diferente. Pero en algodón y mezclas con alta proporción de algodón, es imprescindible.
Tipos de pretratante según el color de la prenda
Prendas blancas y claras: En principio, no requieren pretratante si la tinta DTG utilizada no incluye base blanca. Sin embargo, muchos fabricantes recomiendan aplicar una dosis reducida de pretratante incluso en blancas para mejorar la solidez al lavado de los colores.
Prendas oscuras y negras: El pretratante es obligatorio. La tinta blanca DTG necesita una base que la fije sobre la fibra de algodón; sin pretratante, el blanco se vuelve amarillento, opaco y se desprende tras el primer lavado. La dosis es significativamente mayor que en prendas claras.
Prendas de color (rojo, azul, verde intenso): Requieren pretratante, pero la dosis debe ajustarse para evitar que el líquido blanquee o altere el color base de la prenda. Hacer siempre una prueba en un retazo antes de producción.
Métodos de aplicación del pretratante
Pistola de pulverización manual: Es el método más accesible y económico. Permite controlar la cobertura zona por zona, pero depende en gran medida de la habilidad del operador. Los errores más comunes son la aplicación irregular y las gotas grandes que generan manchas.
Para una buena aplicación manual: mantener la pistola a 20-25 cm de la prenda, usar movimientos uniformes en horizontal y vertical (técnica de cruz), aplicar en dos pasadas cruzadas para garantizar cobertura uniforme y verificar el gramaje de aplicación con una báscula de precisión.
Máquina de pretratamiento automática: Es la solución profesional para producción en serie. Garantiza una dosis exacta en cada prenda y una distribución perfectamente uniforme. El coste de la máquina se amortiza rápidamente en talleres con volúmenes superiores a 20-30 prendas diarias, gracias a la reducción de reclamaciones y al ahorro de pretratante.
Dosis de pretratante según gramaje del tejido
La dosis de pretratante es uno de los parámetros más críticos y menos documentados por los fabricantes de impresoras DTG. Como referencia técnica orientativa:
Para camisetas de algodón de 150-180 g/m² en colores oscuros: entre 18 y 22 gramos de pretratante por prenda para un área de impresión estándar A4 (21×29 cm). Para gramajes de 200-250 g/m²: entre 22 y 28 gramos. Para gramajes superiores a 250 g/m² (sudaderas, prendas de punto grueso): entre 28 y 35 gramos. Estas dosis pueden variar según la formulación específica del pretratante y el fabricante de la impresora.
La única forma de afinar la dosis correcta para cada combinación prenda-tinta-impresora es realizar una curva de pruebas con distintas dosis y evaluar los resultados tras el lavado.
El proceso de curado del pretratante
Después de aplicar el pretratante, es imprescindible curarlo antes de imprimir. El curado activa las sales catiónicas y elimina la humedad sobrante que interferiría con la absorción de la tinta.
Curado con prensa de calor: 160-170°C durante 45-60 segundos con presión media. Usar papel siliconado entre la prenda y el plato para evitar marcas. La prenda debe quedar completamente seca al tacto antes de pasar a la impresora.
Curado en horno de cinta (tunnel dryer): Entre 160 y 175°C con tiempo de paso de 90-120 segundos según la longitud del horno. Es el método más uniforme y el recomendado para producción en serie.
Verificación del curado: Pasar la mano por la zona pretratada. Si hay humedad residual, la impresión resultará borrosa o con banding. La zona pretratada debe tener una textura ligeramente rígida y completamente seca.
Errores críticos en el pretratamiento
Dosis insuficiente: La tinta blanca no se asienta correctamente, la impresión resulta transparente o con tonos apagados y la solidez al lavado es muy baja. Solución: aumentar dosis y verificar con báscula.
Dosis excesiva: El pretratante en exceso puede provocar halos o manchas visibles en la prenda, especialmente en colores oscuros. En casos extremos, el tejido queda rígido y áspero al tacto.
Curado insuficiente: La humedad residual genera vapor en la impresora, que puede bloquear los cabezales. Además, la tinta se expande sobre la superficie húmeda generando bordes difusos.
Curado excesivo o quema del pretratante: Las sales se desnaturalizan y pierden su capacidad de fijación. Revisar siempre la temperatura real del plato con termómetro infrarrojo.
Aplicación sobre prenda húmeda: El pretratante no penetra correctamente en fibras húmedas. Todas las prendas deben estar completamente secas antes del pretratamiento.
Composición del tejido y respuesta al pretratante
El algodón combed (peinado) de alta calidad, como el utilizado en camisetas premium, responde mejor al pretratante que el algodón carded (cardado) estándar. El combed presenta una superficie más uniforme que facilita la distribución homogénea del líquido.
Las mezclas algodón-poliéster por debajo del 50% de poliéster pueden pretratarse, pero la fijación de la tinta blanca sobre las fibras de poliéster será menor. Para mezclas con más del 50% de poliéster, la impresión DTG sobre oscuros puede resultar insatisfactoria incluso con pretratante.
Mantenimiento de la línea de pretratamiento
El pretratante es corrosivo para ciertos metales. Limpiar siempre la pistola de pulverización después de cada uso con agua abundante. Si se usa máquina automática, seguir el protocolo de limpieza del fabricante al final de cada jornada. El pretratante no diluido puede cristalizarse en las boquillas si se deja secar, obstruyéndolas.
Almacenar el pretratante en recipientes herméticos, alejado del calor y la luz solar. La vida útil es de 6-12 meses desde la apertura. Un pretratante degradado produce resultados inconsistentes.
El pretratamiento correcto es la base de cualquier trabajo DTG de calidad profesional. Invertir tiempo en calibrar este proceso —con pruebas, báscula y registros de producción— elimina el 80% de las reclamaciones habituales en impresión directa sobre tela.



